miércoles, 15 de octubre de 2014

Camino de tena, dulce aroma a... (con colaboración de Gonzalo Mariñas)

Ensimismado por poco tiempo.
Hoy cruzo en la línea del día. En mi rutina paulatina,
hoy me hallo en la calle del silencio.
¿Estar tranquilo? ¿Por ese camino? Por poco tiempo.

Ahora camino hacia el destino mismo. Alejado de todo.
Todo está lejos ahora por este sendero. He dejado
todo de lado. Paulatinamente. Salí de la ciudad,
de mi hábito de vivir. Me hallo ante el peligro de la aventura.
Mi aventura.
¿Por ese camino? No lo sé, solo sé que camino hacia mí.

No miro atrás, mucho menos hacia delante.
Ni dejo migas ni recojo joyas.
Una flor de tena o su aroma moribundo es lo que hallo.
No me alejo ni miro atrás, no me asombro del camino maltrecho.

Durante mi marcha veo muchas pinturas proféticas sobre mi pasado.
Dudo de su veracidad.
El paisaje se amplía ante mí. Una bifurcación se encuentra en el camino
salpicado de flores de tena y de este aroma que me persigue.
Izquierda o derecha.
No lo sé, ¿dulce aroma o dulce tena?

Elijo azar y doy media vuelta,
mis pies rezagados vuelven a lo mismo.
Observar lo andado y contemplar vacío.
No hay camino ni pasado, soy ahora el dueño de mi destino.

Tengo miedo del camino y no lo veo con clarividencia.
El azar se torna como la cala a veces; otras, como el azabache, pero voy
sobre seguro y sé que estaré bien. Seguro. Mi rutina resulta tediosa.
Las flores son bellas. Dejo de andar. Escojo valentía. Me quedo a vivir en este camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario