sábado, 4 de octubre de 2014

El anillo de Nadie (con colaboración de Gonzalo Mariñas)

En las calles donde Nadie ha caminado ebrio
puedes buscar un anillo.
Donde se pierden las palabras,
dando vueltas hasta que cobran importancia,
formando frases que resuenen en mis oídos como anillo al dedo,
como esperar una noticia que se ausenta,
en las cloacas...
y se pierde a medida que avanza en la noche.

Me encontré en anillo de Nadie, y Nadie fui durante una noche,
larga fue la vida del anillo, deslizado en mi dedo sin reconocerse
el uno al otro, el dedo al anillo y el anillo a mi alma.
Estoy en ese lugar en el que la noche y la memoria se ponen de acuerdo para atormentarme, para atosigarme sin más reproche que la bebida que me he tomado.

De mi alma arraigada al fondo del vaso medio vacío, por pensar el porqué encontré el anillo que no me pertenece, pero que menos pertenece a Nadie.

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