lunes, 6 de octubre de 2014

Enumeración de las formas (con colaboración de Gonzalo Mariñas)

Numerosos son los valles en los que
paso desapercibido, pocos son los entes
que llamo almas, almas al borde de un precipicio en donde nos encontramos todos,
el valle más profundo.

Y ya al final, cuando nos demos caza nosotros mismos,
quizás dejemos de despreciar a la madre tierra,
lugar de descanso donde años atrás, fuimos un principio.

Numerosos son los caminos que se cruzan,
y se resisten al encuentro de recuerdos bien guardados en nuestra amueblada cabeza.
Piérdanse en las esquinas cada vez más desgastadas de nuestro desván,
el alijo de momentos que un día fueron bellos y perdieron su valor al desprenderse de su recuerdo arraigado fuertemente en las viejas paredes, en nuestra mente.

Paredes alicatadas con todo el amor que nos es posible,
enyesar la estructura con las mentiras de toda una vida,
numerosos vaivenes en los que queda sacudido nuestro bienestar.
Nos hemos metido en camisa de once varas,
una casa hecha de nosotros, de nuestra esencia.

Y ahora, al borde de este precipicio,
dejados atrás los numerosos valles, esquinas desgastadas y paredes por las que he luchado,
ahora, al tirarme al vacío, me hallo en la cima de mi vida.

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