sábado, 4 de octubre de 2014

Genuina lucha.

Duelo vital entre tu noche y la mía,
destello lunar acabado y vacío de estrellas,
nada es lo que queda,
nada obtienes de mí.

Sé que me venciste y tu calor me traspasó,
senos en caída libre a mi locura,
piernas compitiendo con la luna, muslos febriles,
camino hacia allí con paso firme, decidido.

Tú paso es de espera, aguardando el momento...
Esperas pero no quieres hacerlo, lo quieres.
El recuerdo es lo que te llena,
sabes lo que continúa ahora, el placer sufridor.

Acaricias malsanas que nos llevan al éxtasis,
tú, eres la única que lo entiendes, desde siempre.
Aunque se acabe seguirás viva en mi recuerdo y
olvidarte será placentero. Lucha perdida.

Obviamente tú ganas, yo únicamente podía perder,
no tenía más opción, era eso o la vida, pero,
¿qué pasa si la vida eres tú, vida?
Luchar es inútil, tu victoria es inminente.

Ya en ese césped cubierto de mis hojas,
me abandonarás por ti misma, me despreciarás.
¡Qué otra opción me queda! Sufrir en silencio.
¿Quién está dispuesto a eso?Absurdo.

Estoy hervido en tu saliva, humo asoma por mi piel,
piel roja, a fuego. Azul hasta el hueso.
El verde de este césped no me lo parece así.
Tú lo has ensuciado con tu sucio cariño.

Ahora por favor, vete y déjame pensar,
porque pensar acelera la muerte.
Tu engaño ha sido genuino, ya no tengo nada que hacer.
Desvalijado por mi ángel. Despojado de mí mismo.

Y ahora dándome la espalda, te alejas hacia allí,
la puerta donde nos besábamos, un último adiós.
Me evaporo con los árboles y su niebla,
cada vez más lejos.

Tú hacia el norte. Yo hacia el sur.
En el centro de nuevo esa mirada desafiante,
yo miro y sonrío, oportunidad certera.
Tú me das tu mano, a lo lejos y me sonríes... hasta otra.

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