lunes, 6 de octubre de 2014

Mi fortuna (con colaboración de Gonzalo Mariñas)

Doy gracias de no estar muerto,
pero poco agradecido de rozar mi suerte con la parca,
que en mi camino y mis reflejos,
en cada cambio de esquina y recodo,
debajo de los libros, no sin razón empiezo a temer por las noches,
pues el monstruo de mi cama ha dejado de esperar mi llanto para quedarse dormido.

No es dueño por fortuna de mis pensamientos, que difieren con sus expresiones aborrecedoras, correspondiente a su ánima, por fortuna... no somos enemigos.

Cada día aparezco con su brazo atado a mi pecho,
doy gracias a que aún pueda llamarlo mío.
Al incorporarme le desato y le dejo libre,
que vuelva con el polvo al que llama hogar mientras yo prosigo mi camino al sueño.
Por la noche, le vuelvo a llamar para que me haga compañía,
me succiona la noche y me regale la diferencia entre suerte y fortuna.

Doy gracias de no estar muerto, porque así siento, y sentir es lo único que da sentido a la vida. Mi fortuna.

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