sábado, 4 de octubre de 2014

Traviata.

Cristal cortante en la mesa de un bar. Ese bar me hace olvidar los cimientos creé y que no creo. En ellos.

Luz roja ilumina mi alma roja,teñida del color de la miasma que bebí en este bar.
Campo dorado que hace dudar de tu asiento,
dudas del concilio del sueño,
tus ojos no te pertenecen.

La confusión se instala en tus cárceles de ángeles y
descubres un nuevo mapa.
Esta guía no es la correcta pero la sigues.
Confías en ella y no debes hacerlo.

El borracho a la barra y su conciencia al vaso.

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