jueves, 20 de noviembre de 2014

Gorgoteo I.

Agua me siento,
sin aliento y mojado.
Desdicha en la palabra
y perturbado por la erosión.
Todo claro o nada turbio,
sin corazón al que seguir
pues adiós y buen viaje,
ya erosionaré el tuyo
que se volverá piedra pómez.
Caminaré desnudo, ligero y
ardiente por la tez del que ama la lluvia.

El hecho congoja a los
que duermen; la lluvia no les agrada,
estudian las ventanas y cada gota un planeta.
Me deslizo por el que no tiene para beberme
y sediento ve el suicidio de la lluvia.
“Qué desperdicio” piensa el hombre
que solapa mi caída.
Al caer y acabar mi suicidio,
la tierra emerge con olor hambriento,
deseoso de llegar al hombre y la ventana,
que al abrirse aspire tierra que miente. Miento.

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