jueves, 4 de diciembre de 2014

Gorgoteo II.

Trozos de tela pesados
cuando logro beber en ellas.
Me precipito en ríos bellos
y hago sonar el asfalto.
Soy un hombre que agua se siente.
Camino deslizándome sin batir
mis cansadas piernas.
La danza es ahora otra,
mucho más corta y húmeda.
Rayos me acompañan en un viaje sin retorno;
mil, cien mil y otra vez mil veces,
todos sin retorno.

Erosiono vidas y
me agradecen la visita.
Escaso y poco valorado,
desdicha del que contempla
caer mi recuerdo.
Ese grifo que gorgotea soy yo,
el señor del final del pasillo lo escucha;
me maldice y erosiono,
erosiono otra vez y apagado llego a tu garganta.
Cada gota un planeta que se marcha lenta,
válida para caer en el olvido.

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