martes, 30 de diciembre de 2014

Rey de tu espalda.

Canción vertebrada y cobijo de tu sonrisa
que al llamarte de noche llegas por la mañana.
¡Ahí estás como escondida bajo el manto de estrellas que tú elijas!
Cada día una constelación más bonita, más apropiada.
Cortina casi amarilla que cae en cascada y resguarda tu canción.
Reino que da paso a lo que esconde cada estrofa que yo mismo entono;
yo mismo escribo la letra que usaré con tu cuello. Me proclamo corazón.
Me proclamas guardián y señor de la retaguardia esculpida por cincel fino.
Bailaré la nube que elijas. Cortesano de la tierra que un día labraron dioses.

Heredo algo más que una canción, heredo una sinfonía.
¡Cuántas hojas cuelgan de tu cortina!
¡Cuántas constelaciones me quedan por besar!
Cada beso una estrella que procura ser encontrada.

Entre lunas y lunares. Entre hilos de esmeralda.
Fui Príncipe de la desdicha.
Ahora Rey de tu espalda.

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