sábado, 20 de diciembre de 2014

Tragaluz.


Espero que aquello que palpita
y eso que solo deja de sonar al soñar,
siga ahí cuando tu tragaluz choque con mi lengua.
Prefiero saber qué piensas en cada golpe,
en cada herida sangrante que suscita luz y sombra.
Hace sentir lo que se mueve en ese amasijo de huesos,
músculos y algo más; algo que no sabemos si pesa
y que hace entrever esperanza.
Tragaluz tapado por la imagen de una lengua y de palabras verdaderas.
Una cruz al descubierto por aquello que piensa antes que nosotros
y que no controlamos, pero que sí sentimos.
Actores de otro momento. Vínculos de escuela dolida,
grupo formado a base de escombros que ahora forman otra nueva ciudad
bajo el mando de tu garganta.
Tragaluz que se acopla en el ser que observa atentamente.
El mirador ya no ofrece vista, todos quieren ver y solo ven lo que quieren anhelar.
Un primer paso y un tercero para llegar al alcance de cada palpitación.
Palpitación que marchita y hace cambiar la belleza del mundo nuevo;
mundo absorbido por tu beso y tu lengua.
Tu tragaluz que me absorbe...

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