miércoles, 28 de enero de 2015

Soneto IV.

El sonido doloroso del viento
que perfuma con besos tu olvido,
anuda a mi cuello somnoliento,
penas y pensamientos prohibidos.

Dichas penas me dejan sin aliento.
Dichos pensamientos están sumidos
en una vorágine de sentimientos,
ahogando mi corazón herido.

Corazón que renace con más vida
de este sonido que ya no duele.
Estoy libre de ese viento tirano,

estoy libre de la pena obtenida,
libre para que mi cabeza vuele
por barrancos cercanos a su mano.

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