miércoles, 26 de agosto de 2015

Agonías y Maravillas. Parte 5.

Repleto de estrellas, el cielo llora vino y whiskey. Contradecir al tiempo y a mi sed. Dibujar el final, sentenciar el final y volver a tener alas. Reloj que marca al soldado caído y al día muerto. Música, alma y cemento ocre. Cazar violines entre el mar rosado; latido marcado y paso dubitativo.
Morir en las notas de esa música celestial que sale amplificada por la voz de alguien que no siento. Con el tiempo todos nos hacemos poetas y escribimos versos parecidos a los que yo escribo, solo que algunos no lo escriben y se ahogan. Se ahogan entre letras sin tinta.

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