domingo, 1 de noviembre de 2015

Dioses y lágrimas (Aquello por lo que llorar) (perteneciente a "Lo que no dijo Rimbaud").

Que los cuidados angostos siembren en la finura de tu esbeltez tal dominio, que las fauces más feroces sean incapaces de hincar el diente. La pobreza del alma precede a la pobreza que engendra dioses. Esos que rigen nuestras vidas incluso cuando dormimos. Aquellos que beben nuestras lágrimas y las vomitan como esputos sobre nuestros rostros.
Ahora que el control de aquellos cuidados que te atormentan la cara ha llegado a su fin; da la bienvenida a un nuevo mundo donde platicar contigo se torne algo irrespetuoso y malicioso.
¡Veremos a ver cuánto tardas en hacer bajar a los dioses a por tus lágrimas! La predisposición es la misma. Pienso que cada palabra es media lágrima o una lágrima dulce.
Llamémoslos pues y que nos dejen secos y marchitos. Porque es eso lo que estás consiguiendo. No vamos a ningún sitio ya que el maldito camino está inundado.

La pobreza del alma precede a la pobreza que engendra dioses.
Y tú has conseguido que los dioses hayan muerto ahogados…

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