lunes, 9 de noviembre de 2015

Nocturna (perteneciente a "Lo que no dijo Rimbaud").

He arrancado muchos papeles, los he arrojado lejos y ninguno me ha sido devuelto.  Papeles que contenían grandes epopeyas sobre algo que yo valoraba y que tan pronto como vino, se fue. Todas las razones encriptadas de cada trazo se adhieren como sucias sanguijuelas en un río vacío. Un río con cada vez menos agua. Pienso en esto casi a todas horas.
Mi mente navega rápida pero mi cuerpo permanece estático. En ocasiones, una vez entra la madrugada por la ventana,  mi mente ha ido tan rápido que se ha vuelto anciana. Piensa con más claridad y nostalgia. Mi cuerpo solo fuma otro cigarro, reproduce esa canción de nuevo o se regodea del descanso. Es mi cuerpo el que arranca los papeles y los arroja lejos. Mi mente ordena que lo haga porque en la noche es vetusta y cree que ha sido suficiente por hoy; que mañana volveremos a nacer con todo lo inevitable del día anterior. Yo quedo fuera de todo esto ya que ambas cosas sufren por mi culpa. Que por mi culpa una muere cada noche y la otra parece no entender la muerte. Luego sueño pesadillas y al despertar, mi cuerpo y mi mente me han castigado. A la mente por matarla la noche anterior y al cuerpo por maltratarlo con placeres inútiles. Por aquel recuerdo que sobraba; por aquel cigarro de más.

Todo esto no me vale de nada porque no soy dueño de los acontecimientos. Todo esto no vale de nada porque soy enamoradizo. Encarno lo peor que una persona puede llegar a ser para sí.
Pero soy enamoradizo. Me enamoro de aquel río rosado; de aquel puente de hierro; de aquella mujer que me hizo feliz; de aquel hombre que escribía aquello de “Bendito el corazón que se puede doblar porque nunca se romperá”. Me enamoro de todo menos de mí.

Por miedo a no querer nada, no me quiero a mí. Tengo miedo a mis ángeles. Tengo miedo a mis cárceles. He amado y me he sentido amado. Sé que me han querido y sé lo que quiero.
Pero de nada sirve si cada noche mi mente se vuelve anciana y nostálgica. De nada sirve si mi cuerpo sufre por la muerte de mi mente. Mi cuerpo es mío. De eso estoy seguro.


Y es por eso por lo que no estoy enamorado ni de una cosa ni de la otra…

No hay comentarios:

Publicar un comentario