domingo, 21 de febrero de 2016

La sociedad del cansancio. Conclusión.

Panorama lingüístico en la sociedad del cansancio. 
Proyección hacia el sujeto de vidrio y conclusión.  

¿Por qué llamamos al hombre de vidrio, hombre de vidrio? Se le llama así – aunque Isidoro Reguera no lo puntualiza – debido a la fragilidad de este material. También se considera el grado opacidad y el color con el que el sujeto ha creado su vidrio. Esto dependerá de las decisiones tomadas mediante su diferencia subjetiva, el fragmento con el que se sienta “identificado” y del tipo de auto-violencia que aplique en dichas decisiones. Debido al exceso de positividad, se cree que los fragmentos que han florecido son genuinos y únicos en la sociedad. Es esta exclusividad aceptada lo que hace que se adopten discursos en función de la identidad con la diferencia subjetiva que tenga el individuo, pero esto no es así:

“Gran parte de los discursos actuales no son diferentes de cualquier sistema lingüístico que se haya utilizado. Distinto color del vidrio”.

Reguera añada el fenómeno lingüístico que también impregna a la sociedad del cansancio. El color del vidrio no cambia según el discurso escogido por el sujeto, sino por cómo ese discurso se desarrolla y cambia en la sociedad. El individuo crea su vidrio equívocamente o mejor dicho, ingenuamente. Creerá en su diferencia subjetiva; en la identidad de su fragmento, pero seguirá perteneciendo a la negatividad. Aunque el sujeto cambie de fragmento o de discurso y logre romper el vidrio, debido a la no-contemplación volverá a rehacer el vidrio pero con distinto color. La pigmentación puede ser contingente pero no implicará positivismo ninguno. Seguirá en el proceso hacia lo positivo y por lo tanto, en la miseria y la negatividad. El Conocimiento es en este caso primordial para le creación o destrucción del vidrio. Adoptar lo idéntico de algún fragmento o no aceptarlo dependerá como hemos dicho, de la diferencia subjetiva, pero esta se verá afectada según el Conocimiento que el sujeto tenga. Y el Conocimiento va ligado en su grado ulterior a contemplación. Entonces el sujeto de vidrio únicamente tiene como vía de escape la contemplación y el aburrimiento. Se puede decir que para escapar necesita tener un vidrio claro y transparente por el cual mirar, contemplar. Romper el vidrio definitivamente dependerá del Conocimiento sobre lo que le rodea para así ser un sujeto contemplativo y aceptar la sociedad en la que vive e intentar cambiarla. Esto es un trabajo costoso y nada común entre los sujetos no contemplativos que, digámoslo así, tiñen sus vidrios de colores oscuros y translúcidos continuamente. El discurso debe entonces cambiar pero no de cualquier manera. No debe saltar de un fragmento a otro; no deber romper el vidrio y rehacerlo de distinto color. Debe contemplar, aburrirse y romperlo para no hacerlo más. Necesita conocer el lenguaje del mundo, contemplarlo y conocerlo. El aburrimiento y la contemplación conllevan un conocimiento del lenguaje con el cual el sujeto cansado por la frustración puede no llegar a un estado de plenitud y positivismo – ya que son metas de la sociedad del cansancio - , sino a una forma de vida no mísera y negativa. Dejar atrás el presente continuo y prolongado, para así contemplar el presente y vislumbrar el futuro.

Contemplar es necesario que sea inculcado. La sociedad del rendimiento educa para rendir. Desde el ámbito académico, que ya dije que es para mí el más importante, hay que eliminar la educación puramente enfocada a producir, a crear grandes productores y grandes consumidores. No beneficia en absoluto que la gente no contemple. Debe enfocarse todo el ámbito académico no a las letras, como se podría presuponer que iba a escribir, sino a enseñar y educar a contemplar inclusive en el ámbito científico/tecnológico. Enseñar ciencia y tecnología y no enseñar a que si logran aprobar dichas áreas  serás productivo y así ayudarás a la sociedad y tendrás una mejor vida. Para acabar, diré que es necesario – sobre todo por parte aquellos que contemplen – limpiar el vidrio de los no contempladores y hacerles ver que el rendimiento no lo es todo. Sacarles de su negatividad y que la contemplación no quede renegada de la sociedad ni del sujeto.

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